jueves, 13 de marzo de 2008

El trabajo dignifica

Es una de las frases mas absurdas y extendidas de la historia de la humanidad. “Es que si no trabajas no te sientes bien contigo mismo”, “¿Estar sin trabajar? Yo me aburriría”, y la lista es interminable.

Estamos ante uno de los misterios mas inexplicables de la historia de la humanidad, supongo que porque nadie se para a pensarlo un solo momento, porque yo soy incapaz de, mediante un razonamiento lógico, entender que tiene de interesante dejarse uno la fuerza y la vitalidad haciendo cosas para que otro viva como un señor.

El trabajo embrutece, consume la vitalidad, el trabajo amarga. El trabajo es la esclavitud moderna y está planteado todo de tal forma que sea imposible vivir sin él, no por que dignifica (aunque muchos se lo crean), sino porque es la única forma de comer.

2 comentarios:

Gloria dijo...

A ver, has condensado demasiado todo lo que piensas sobre este tema, o al menos todo lo que pensabas hace unos meses.

Tal como está montada la estructura, el trabajo dignifica, y dependiendo de qué trabajo (si te gusta o no tienes más cojones) embrutece o amarga más... o menos...

Si no tueviera que trabajar para comer y disfrutar ciertas cosas que requieren dinero (y bastante) me dedicaría a lo mismo que hago ahora, o a algo bastante parecido, entonces no tengo la sensación de que me amargue.

Seré una de los/as necios/as que no se paran a pensar, pero la peor época de mi vida fue el tiempo que me llevé sin trabajar, ya sabes, condicionamiento.

Sra. Garrafa dijo...

Pues el trabajo en sí no dignifica, dignifica el cómo te sientas y eso depende del trabajo en sí y de uno mismo.
Pero es verdad que por mucho que guste, cuando se convierte en obligación es una mierda, porque tener que entrar a trabajar cuando fuera hace un solecito de los buenos y tienes un gran césped a la vista...eso no dignifica nada. Lo suyo sería ser riquito y echar horitas en un trabajo que te guste, pero sin presiones, vamos, a modo hobby.
Pero bueno, esto no es realista, y sólo unos cuantos se lo pueden permitir, así que sólo nos queda esperar un buen trabajo, tanto remunerado como agradable y que nos alimente el genio.