lunes, 30 de abril de 2007

BMW (Basado en hechos reales)

La materia es impenetrable, eso lo sabía yo. Pero resulta que algunas horas menos de sueño, casi ninguna en este caso, le hacen a uno plantearse otras alternativas. Aquel trozo de hormigón se me antojo, en ese momento, tan irresistible que no vi otra posibilidad que llevármelo por delante, con la vana esperanza de que el orden de la física se alterara en ese momento para darme el capricho.

El resultado: ni un rasguño para mi humanidad y, principalmente, haberme incorporado por la puerta grande, a la larga lista de rockeros de corazón que pueden presumir de haberse pegado una torta con un coche de lujo.

Moraleja: Debería decir... “niños, no intenten hacer esto en sus casas”, pero no, no es mi estilo porque entre otras cosas estaría faltando a la verdad. La experiencia de pegársela con un BMW es indescriptiblemente satisfactoria. A quién tenga la posibilidad de permitirse tal capricho mi humilde consejo es: Hacerlo.

1 comentario:

Ana G. Mariscal dijo...

La leyenda crece y nadie podrá hacer nada por evitarlo... o sí.


BMW --> PLOFF
PLOFF, PLOFF
PLOFF, PLOFF, PLUFF

POP!! POPPY, POOR <-- POPERO