sábado, 28 de abril de 2007

Ambigüedad

A pesar del grito en el cielo de retrógrados varios, en España se aprobó la ley de matrimonios homosexuales, cosa que celebro. El que una ley lo regule, le una entidad, y ellos, homosexuales y lesbianas, tengan la suerte de sentir la ley de su lado, reitero, es para celebrarlo.

¿Con eso se va a eliminar los palabreríos? ¿Eso supone un fin real a la discriminación? ¿Eso va a cambiar el mundo y las ideas de la gente? No, seguro que no (a largo plazo quizá ayude), pero yo lo sigo celebrando igualmente

La religión siempre va por detrás de las sociedades, las leyes casi siempre, pero en este caso no, va por delante de la sociedad, y yo lo celebro.

¿Que vivir distinto de lo políticamente correcto no sea apuntado con el dedo de los necios, hipócritas y reaccionarios ? Imposible, pero no pasa nada, siempre esta bien que existan idiotas (por eso de mirarse en ellos y sentirse bien), por eso vuelvo a celebrar.

Los homosexuales tienen hoy en día la ley que se merecen, y yo lo celebro, pero nosotros, los que pensamos y vivimos “distinto” que la mayoría, siempre seremos mal vistos, pero no te preocupes, nosotros siempre podremos jugar a la ambigüedad, y eso, yo lo celebro también.

1 comentario:

Ana G. Mariscal dijo...

Ambigua siempre, como tú.

Hay personas incorregibles entre las que nos encontramos, caballero.

Esposas y esposas y maridos y maridos...

Brindemos por la aprobación del matrimonio homosexual, pero nos emborracharemos cuando permitan el matrimonio tetramaternal (o tetrapaternal) :P