viernes, 18 de mayo de 2007

Feminismo, machismo y otras perversidades

Soy periodista y por eso no dejo de sentirme hombre, ni mucho menos me siento discriminado. Supongo que los policías de todo el mundo hispano hablante tampoco se mostrarán indignados porque se les llame así: Policías. Por la misma regla de tres los taxistas tampoco creo que sientan peligrar su identidad sexual por llamarse así.

Por eso supongo que me indigno tanto ante estas “pseudo feministas” que quieren buscarle el femenino a todo, como en este caso que simplemente por cuestiones de idioma se utiliza para ambos sexos y se diferencia el sexo desde el artículo empleado.

No lo puedo evitar, estas cosas me enferman la salud ¿esta gente no se ha puesto a pensar que hay mucho que hacer para que hombres y mujeres seamos medidos por el mismo rasero?¿No son capaces de canalizar esa fuerza para hacer cosas como trabajar en temas como los malos tratos o la educación para evitar que estos sigan siendo la plaga que son?

Esto me hace acordar a otros debates como el tema de la “discriminación positiva”, que por cierto tengo mis serias dudas de que alguna discriminación pueda ser positiva. No creo que las mujeres tengan que tener un cupo para desempeñar ciertas tareas ¿Por qué no puede haber un gobierno con un 80% de mujeres? Lo veo tan absurdo como que tenga que haber un cierto porcentaje de rubios, de budistas o de ex futbolistas.

El machismo está presente, eso es innegable, y no solo las mujeres, sino también los hombres tenemos mucho que hacer al respecto, para acabar de una dichosa vez con tanta tontería, hay gente capaz e incapaz, mas formada y menos formada, ahí radica el valor, no en el sexo.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo difícil es cambiar la mentalidad de los empresarios, que les duele su dinero y al contratar a una mujer se lo piensan dos veces porque si está en edad fértil, con mucha probabilidad parirá, porque hasta ahora eso sólo lo podemos desempeñar nosotras.
Si partimos de la base de que hay más recelo en contratar a una mujer que a un hombre, podremos entender cómo está la sociedad, desequilibrada hasta incluso en el salario. Coño, a mí me jodería mucho que yo haga el mismo trabajo que el fulanito de turno y me paguen menos, ¿Esto qué es?. Lo de equilibrar los cupos, pues mira, es una manera de intentar pegar un empujoncito al sector que ahora mismo está más desfavorecido, pero como tú bien dices, dudo mucho que la discriminación positiva sea buena. ¿Si en un grupo concreto hay 6 señores y 4 señoras que son los mejores, por qué hay que ser menos productivo, eficaz y eficiente poniendo a 5 y 5? Y el ejemplo debe ser igualmente válido a la inversa.
Espero que los empujoncitos se acaben pronto, y no porque no sea un tema que desmerezca, sino porque ya no haga falta.


Sra. Garrafa.- no son horas de que yo esté delante de una pantalla.

Ana G. Mariscal dijo...

Quizás las cotas (60 - 40%) puedan parecer a priori parte fundamental de lo que se entiende por "discriminación positiva", pero quizás si de verdad se quiere entender, sea necesario ahondar un poco más la idea en la que se desarrolla las cotas, la Ley de paridad o cualquier sistema que obligue a introducir un cierto porcentaje de mujeres en un terreno tradicionalmente machista.

Como no te voy a dejar en un comentario toda una teoría feminista. Sólo tres preguntas:

¿No te hace pensar que algo falla cuando en la dirección de una empresa sólo hay un 4% de mujeres frente a un 96% de hombres?
¿Es que no hay mujeres suficientemente preparadas para desarrollar esa tarea?
¿De verdad crees que a las cúpulas directivas se llega por una cuestión netamente cualitativa?


Totalmente de acuerdo con la Sra. Garrafa, esta Ley debe de servir como empujón para abrir las puertas a las mujeres y que habrá que celebrar cuando se derogue porque significará que por fin se rompió el techo de cristal y no resultará extraño ver una dirección compartida por hombres y mujeres independientemente de su porcentaje. Así mismo, mientras que dure la Ley le daremos la oportunidad a los empresarios de darse cuenta que hay mujeres igual o más preparadas que los hombres, podamos o no ser madres o ellos puedad o no llegar a ser padres responsables que requieran también compatibilizar la vida familiar y laboral.

Javier Orcali McFly dijo...

Teniendo en cuenta, según los nombres de los comentarios de este blog, que el 85% de las visitas son de sexo femenino temía al publicar este post.

Antes que nada voy a contestar las preguntas que deja la amiga Ana G.:
1- No me hace pensar que algo falla, eso es indudable.
2- Si
3- No, ni de coña.

En general, lo que quería decir con este blog es que hay terrenos en los que es primordial luchar para la equiparacion de derechos entre hombres y mujeres y que la discriminación positiva me resulta teóricamente inaceptable.

Lo de las palabras ya me parece de un absurdo que no creo que resista el menor analisis.

Por último, el tema del machismo, es una pena que sea algo tan arraigado, lo que está claro que la culpa de ello la tenemos todos, tanto hombres como mujeres, porque hay mujeres, muchas, que son mas papistas que el papa.

Simplemente, a lo que iba con este post es basicamente quejarme, es todo.

Anónimo dijo...

Don Javier, estoy de acuerdo en que aquí todos tenemos culpa, pero no de la misma manera, por la misma razón que no podemos culpar a los habitantes de los países subdesarrollados de consentir que se les explote.
El peso de la economía y la educación es tremendo, y cuando generación tras generación han ido educando a las mujeres para que no sean otra cosa más que meros úteros y floreros de sus maridos es muy difícil pedirle a alguien que vea la luz de lo que podría ser y no es.
Simplemente no conoces otra cosa, y el que no conoce no aspira.
Sólo doy gracias a aquellas que quemaron sus sujetadores y pensaron que podíamos tener otro destino.
Soy consciente, ahora mismo yo podría tener 3 chiquillos subidos a mis faldas; y nada más.
De todos modos, como bien dice Ana, esto no se puede plasmar en tan sólo unas palabras.

Sra. Garrafa, como siempre, a deshoras.

fernando dijo...

Estoy en contra de la cuotas y de la discriminación positiva. Se debe tender a la igualdad entre hombres y mujeres, pero sin obligar. Se consigue más con educación y convenciendo que obligando o prohibiendo.

un abrazo

Javier Orcali McFly dijo...

A ver, creo que estamos casi de acuerdo en el fondo, pero no en la forma, pero en definitiva de acuerdo señora garrafa.
Fernando: gracias por tu comentario (al parecer están llegando nuevos visitantes, eso me gusta)

Jeanfreddy dijo...

Javo, tienes que saber que en Venezuela, el presidente se ha inventando todo tipo de femeninos, no basta con decir niños, niñas y adolescentes, y ciudadanos y ciudadanos, sino siempe dice médica, ingeniera y similares.