martes, 13 de mayo de 2008

El perro en gerundio

No le gustaba el reggaeton, es más, lo detestaba. Pese a todo era un perro en gerundio. Se movía, pensaba e incluso respiraba mediante el más elemental de los instintos jamás conocido.

No le movían más razones –a las cuales, sin saberlo, despreciaba profundamente- que la de aparearse de forma compulsiva. Daba igual cuando, como y mucho menos por qué, simplemente se movía por el más básico de los instintos.

Era un perro en gerundio, había nacido así y así moriría. No había razones para su comportamiento animal. En definitiva que más da, era un perro, pero su condición no estaba dada por eso, podría haber sido pez, oso, elefante o incluso humano. Su instinto animal no estaba dado por la especie, la clave la daba el gerundio. Le gustara o no era un perro en gerundio.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es un personaje que te has inventado o hablas de ti mismo?

Gloria dijo...

perreando, las palabras tienen mas de un significado, el reguetón nos ha quitado el concepto "instinto animal" de esa palabra, y es tan humano el perreo..., ya sea por vagueza, por sexo, o por fidelidad.

Besos

Soledad Burgos dijo...

Pariente de un enano,,eso es seguro
un abrazo