viernes, 23 de enero de 2009

Disfrutar el momento

El reencontrarse con las personas es, o al menos debería ser, un momento agradable para recordar viejas batallitas y buenos recuerdos vividos en común.

Para quienes tenemos tanta gente querida lejos, en parte por nuestro culo inquieto, en parte porque la vida es un poco canalla, que nos faltan manos de 20 dedos para contarla y nos sobran dedos para contar la que tenemos cerca es un momento de gran felicidad.

Algunas personas al vivir un reencuentro experimentan los contrario y les da por pensar en lo que han perdido y no es lo que han ganado en esas horas y en el tiempo que pudieron compartir con esa persona.

Me gustan los reencuentros, los disfruto. El Carpe Diem de Horacio, que tanto le gusta a los modernitos, se puede aplicar en este caso. Disfrutar el momento, disfrutar el reencuentro, que antes o después nos vamos a morir y nuestro dios ese día estará lo suficientemente ocupado para tener tiempo de existir.

2 comentarios:

Esteban dijo...

Pueden pasar horas, meses, años. Todo el tiempo pasa el tiempo pero lo que importa es que hay gente con la que uno sabe que cuenta. Hay momentos en los que esa gente está bien cerca y en otros en el culo mismo del mundo. Creo que la lejanía, la ausencia del trato cotidiano, pone en su justa medida la importancia de las personas.
Es medio raro que en el momento en que no están, en el momento en que nadie está, uno pueda ver más claro que nunca quienes sí están.

Arkadas de Hipokresia dijo...

A mí también me encantan los reencuentros. Tengo a más gente de la que me gustaría lejos, y sí, los reencuentros son agradables, pero el paso del tiempo pesa y hay años enteros en los que no puedo verlos. Y yo, odio las despedidas...