
He de confesar que hace un rato estaba viendo un debate televisado en Sevilla TV. Ante la ausencia del actual alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín (mente-serrín para los amigos) los otros tres candidatos: Juan Ignacio Zoido (PP), Antonio Rodrigo Torrijos (IU) y Agustín Villar (PA) debatían sobre los problemas de la ciudad de cara a las elecciones de este domingo.

El asunto estaba bastante aburrido hasta que al amigo Torrijos se le ocurrió, tras un comentario que descalificaba a IU por parte de Zoido, preguntar al candidato popular por la guerra de Irak ya que este se ha proclamado públicamente, en repetidas ocasiones, como “un alumno aventajado de José María Aznar”. Luego de un corto silencio Zoido contestó: “Yo estoy aquí para trabajar por los sevillanos, no para hablar de derechas e izquierdas”.
El que calla otorga señor Zoido, es tan fácil como decir que usted no estaba de acuerdo con esa guerra inmoral e inmediatamente el que quedaría en fuera de juego sería el candidato de IU, pero usted prefirió callar.

El silencio y mirar a otro lado, política de partido que le dicen, recordemos que usted pertenece a un partido que se llena la boca hablando de democracia y libertad y pone el grito en el cielo cada vez que se retira una estatua del caudillo.
“Yo no tengo muertos a mis espaldas”, añadio Rodrigo Torrijos, a lo que Zoido indignado respondió: “Y yo tampoco tengo ninguno”. Quizá no tenga ninguno, pero usted mira para otro lado, que viene a ser tres cuartos de lo mismo.
A todo esto (voy por el quinto párrafo y todavía no he dicho nada de él), también estaba por ahí el amigo Agustín Villar que para más INRI

estaban los otros dos al lado y él en la otra punta del estudio. Metafórico, pero clarificador, este señor pintaba tan poco en el debate como en la política de la ciudad.
La verdad desconozco porque no estaba el alcalde, al que soy el primero en criticar, pero visto lo visto la verdad que ni el gualtrapilla de mínima monta de Villar, ni el sinvergüenza de Zoido son alternativa decente y el amigo Torrijos ya se sabe que acabará formando gobierno con el PSOE.
Conclusión: tendremos cuatro años mas de Mente-serrín en el ayuntamiento que, amigos míos, parece ser que es el mal menor o el menos malo.