El juez de Familia Fernando Ferrín Calamita dispuso, el pasado 6 de junio, que una madre no era apta para tener la custodia de sus dos hijas alegando que “la orientación sexual de la madre influye negativamente en la educación y crecimiento armónico de sus dos hijas”.Este magistrado murciano también ha protagonizado otras situaciones surrealistas, como por ejemplo cuando en los años 80 mandó detener por la policía, en la localidad gaditana de Chiclana, a dos bañistas que hacían top less; aunque con este caso se ha superado claramente a si mismo.
Mal está un sistema judicial cuando sujetos como este tienen la potestad de decidir sobre la vida de los demás. En el auto, el juez deja caer una cuantas perlas mas de su retrógrado repertorio: “Es el ambiente homosexual el que perjudica a los menores y que aumenta sensiblemente el riesgo de que éstos también lo sean”.
Para rematar la faena, ni corto ni perezoso el magistrado insta a la madre a “elegir entre sus hijas y su nueva pareja”. Tanto la Federación de Mujeres Progresistas, como la Federacion de Gays y Lesbianas han instado al Consejo General del Poder Judicial para que tome cartas en el asunto. Aunque no confío en ello, espero equivocarme y que a este sujeto se le caiga el pelo.








