lunes, 27 de abril de 2009

La miss y el Himalaya

Recorrí caminos que hace años no hubiera ni imaginado recorrer. En ellos vi paisajes y viví cosas que ni siquiera pensaba que existían. Aposté y no tengo dudas que seguiré apostando porque es la única forma, y sobre todo la más reconfortante, que conozco de vivir.

Me caí, me levanté y me volveré a caer las veces que haga falta para luego levantarme nuevamente. Busqué, busco y buscaré transitar los caminos sin tener en cuenta su dificultad, sino lo que me reportan durante este viaje que algunos llaman vida.

Vi el mundo a mis pies desde cimas que no pensaba que podía escalar y me he sentido dios por un momento contemplando el mundo que se extendía bajo mi ser

A medida que he conseguido aquello que me propuse busqué y buscaré más, porque tengo la romántica idea de que siempre hay un nuevo desafío por el que merece la pena vivir, porque es la única forma que conozco de sentir que vivo

Hoy pretendo llegar a la cima del mundo, llegar a lo alto del Everest y con el Himalaya como testigo descubrir que después de los “ochomiles” existen los “nuevemiles” y si no los hay me los inventaré.

Pero por muchos “nuevemiles” que descubra el Everest nunca dejará de ser el más grande y me acompañará a explorar esos nuevos mundos, y si no le apetece, entonces los inventaré a su imagen y semejanza, desde los cimientos, que es la mejor forma de comenzar las cosas.